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Archivo El Día
Según afectados, este individuo constantemente acosa a mujeres y menores de edad, además de tener reacciones violentas, pues no tendría un tratamiento vigente. Por su parte, experto en la materia asegura que estas patologías “generan riesgos para el individuo y para la comunidad”.

Un hecho preocupante es el que se ha manifestado de manera constante en el sector de la Parte Alta de Coquimbo, donde vecinos afirman que diariamente un sujeto tiene comportamientos alarmantes, y que tendrían relación con una grave patología de salud mental.

Son varios los habitantes de esta zona los que han sido testigos de la violencia y agresividad de un vecino que merodea por el sector, y por tanto, esperan que la situación sea controlada a la brevedad.

El epicentro de los hechos es en las calles Gobernador con el pasaje Riquelme, según lo que relató a El Día Olga Catalán, vecina del sector. “En la casa donde él habita, antes lo hacía con sus padres, pero el caballero falleció y luego la madre, hace casi un año atrás. Tenemos la impresión de que es esquizofrénico, toma pastillas, y las vecinas buscaron gestionar que lo internaran en un psiquiátrico. El asunto es que se desapareció por cerca de seis meses, y luego volvió, pero da la sensación que nadie se preocupa de él, ya que sólo lo hacía su madre”, afirmó.

A su juicio, lo que es ratificado por otros lugareños, esta persona -que bordearía los 50 años- estaría “descontrolada” y sin los cuidados adecuados, por lo que realiza acciones que son inquietantes.

“Las vecinas del pasaje están preocupadas, porque él sale, muestra su miembro, incluso a los niños más pequeños. Les propone tener sexo a cambio de plata”, comentó.

De hecho, la señora Olga afirmó que “un día yo iba saliendo temprano a mi trabajo, a las 7 de la mañana. Estaba parado en la esquina, decía mi nombre y se tocaba sus partes. Mi hija venía del liceo y también le ocurrió lo mismo, pero menos mal estaba cerca de la casa”.

En efecto, otra vecina, Marcela Díaz, comentó que su hijo, menor de edad, “fue a comprar cerca de un negocio y también el sujeto le dijo textualmente ‘cuánto me cobrai por...’ y luego se puso en una posición similar a los de los karatecas, y le ofreció agredirlo. Justo pasó una patrulla de Carabineros”. Destacar que el niño se puso en el medio de la calle, la patrulla se detuvo y se llevaron al sujeto. Fue detenido por tres horas, pero luego, según lugareños, quedó en libertad.

La situación tiene muy preocupados a todos los vecinos, como insiste la señora Olga Catalán. “Tenemos miedo por la seguridad de nuestros hijos y también la nuestra. Lo cierto es que hay días que queda encerrado, porque vive con su hermano, aunque también tiene momentos de mayor claridad en los que sale a hacer trámites. Aunque, por los antecedentes que poseemos, él estuvo internado en un psiquiátrico”, subrayó la vecina que espera que las autoridades tomen cartas en el asunto.

 

Una problemática difícil de abordar

El jefe del Departamento de Salud Mental del Servicio de Salud Coquimbo, Sebastián Prieto, se refirió a este tipo de alteraciones. “La esquizofrenia es uno de los trastornos psiquiátricos por excelencia, y que son conocidos por ser severos, donde también se incluye al trastorno bipolar. La esquizofrenia corresponde a una disolución de la personalidad, donde la persona deja de identificarse en una unidad de personalidad y su funcionamiento empieza a verse caracterizado por convivir con distintos impulsos que son contradictorios y que terminan aislándola de su contacto social más cercano y constante. Comienza, de esta forma, a tener dificultades serias para vincularse con el otro. Son varias enfermedades las que se vinculan a este síndrome general que es la esquizofrenia”, subrayó el profesional.

Con respecto a casos en que las personas no son tratadas, Prieto enfatizó en primer término que “se trata de una enfermedad que ocurre principalmente en las edades tempranas. La primera aparición suele aparecer antes de los 30 años, incluso antes de los 20 con mayor frecuencia. Hay distintos tipos de tratamientos, como los psicoterapéuticos, farmacológicos o en base al trabajo. Pero una de las cosas que demuestra el éxito de los tratamientos es que la persona pueda mantenerse inserta dentro de su tejido social más permanente, como su familia, sus vecinos, su comunidad más cercana, su espacio de trabajo o que pueda terminar sus estudios, por ejemplo”.

Sin embargo, el jefe del Departamento de Salud del Servicio de Salud Coquimbo, sostuvo que “cuando ese tratamiento no se sigue adecuadamente o hay una resistencia a éstos, la persona comienza a perder la posibilidad de enriquecerse en la relación con el otro, porque esa acción es en sí misma es terapéutica, perdiendo la posibilidad de mejorar. Por tanto, cuando nos encontramos con cuadros de larga data, va generando deterioro a nivel orgánico en general, tanto neurológico como físico. Así, se pueden generar riesgos para sí mismos o para terceros, porque ocurren cuadros paranoides”, concluyó.

 

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