• La PSU fue reprogramada para los días 27 y 28 de enero tras el boicot que impidió la realización del proceso a nivel nacional. La cifra de estudiantes afectados a nivel nacional llega a los 38 mil.
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Lautaro Carmona
El magister en educación, Marcelo Arriagada, dijo que el Estado debe asumir un rol más activo donde la educación pública se conciba como instrumento real de desarrollo humano. También comentó que el actual sistema de ingreso a las universidades se vincula con la lógica de “segregación” porque sólo mide conocimientos y no aptitudes.

El boicot que impidió realizar la Prueba de Selección Universitaria PSU puso en la palestra un tema que se venía cuestionando hace ya varios años. La rendición de las pruebas en un agitado escenario social y político ha sido uno de los debates diarios pero también ha habido tiempo para cuestionar el fondo del asunto. 

La PSU se implementó por primera vez en el 2004 y reemplazó a la Prueba de Aptitud Académica (PAA), desde ese momento y hasta ahora no ha estado exenta de críticas ya que los principales opositores aseguran que “segrega” que no mide aptitudes sino más bien conocimiento y genera distorsión en el sistema, además de un perjuicio para los estudiantes de clase media o más vulnerable. 

El Día conversó con Marcelo Arriagada, profesor con 12 años de experiencia, magister en educación y jefe de la Consultora Ziemax, quien comentó algunos aspectos de los cuestionados tests pero también trató algunas de las soluciones que se podrían aplicar para mejorar lo que tiene que ver con el acceso o ingreso a las universidades. 

“Primero dejar claro que esta crisis se relaciona con capas mucho más profundas de lo que estamos viviendo hoy día e involucra a todo un sistema educativo basado en la segregación y la desigualdad”, indicó. 

El experto en metodología explicó que este instrumento de acceso está pensado para los colegios científicos humanistas y excluye del proceso a los establecimientos técnicos profesionales pese a ser el 41% de la matrícula en educación media. 

“Estos colegios quedan fuera del proceso normal y regular por un tema de curriculum, pero de todas formas si estos estudiantes quieren ingresar a la universidad le exigen que compitan con quien tuvo educación en un liceo científico humanista”, agregó. 

Arriagada asegura que esta estructura está mal “generada” porque se vincula con la lógica de la segregación y,  dice que el ejemplo anterior es suficiente para demostrarlo. También aseveró que la PSU y el sistema “colapsó” y ahí también destaca el panorama tras el estallido social del 18 de octubre.

Cambio de paradigma

Tratar el tema de la PSU es complejo. Así lo indica Marcelo ya que todo está interrelacionado, pero a modo de simplificar el tema dice que el fenómeno se puede abordar en dos dimensiones, primero lo que tiene que ver con cambios de corto plazo y los de largo aliento. 

“Las medidas que se deben tomar en el primer punto tienen que ver con la incorporación de los actores sociales a debatir el problema con el fin de replantear el sistema educativo. Si no lo hacemos no vamos a llegar a ninguna parte”, expresó. 

Arriagada hizo hincapié en este punto ya que recuerda que entre los factores que propiciaron las manifestaciones del año pasado hay situaciones relacionadas con estudiantes secundarios y universitarios, los que pedían más participación e inclusión en las mesas de diálogo y en la toma de decisiones. 

A largo plazo, el experto menciona el rol del Estado en políticas públicas y en la responsabilidad de asumir un cambio de paradigma donde se conciba la educación pública como un instrumento real de desarrollo humano. 

“En este caso el sujeto que participa de la educación pública es también constructor de su propia realidad. Yo creo que el desarrollo del pensamiento debe estar en la base de la educación.  Así lo han demostrado los sistemas educativos de los países de la OCDE donde las distintas capas sociales participan activamente de su proceso formal de educación. Porque si tenemos uno donde el estudiante no participa de su experiencia de desarrollo de aprendizaje será un sistema que choque contra sí mismo porque no se puede verificar cuáles son los avances que este tiene”. 

Una posible solución

Arriagada indicó que un eventual nuevo sistema educativo debe estar relacionado de mejor manera con las políticas públicas y que desde la experiencia estudiada, porque en Chile no se ha generado el caso, este cambio de paradigma debería ir de la mano con un proceso de acompañamiento previo, donde el estudiante es seguido a partir de sus motivaciones e intereses y que es “captado” por las universidades para ofrecerle un plan de desarrollo integral, que implica orientarlo en sus vocaciones iniciales y que terminan siendo proyectadas en su escala de interés en la educación superior y, una vez instalado en la casa de estudios puede demostrar. 

“Aquí se destaca el factor vocacional y motivacional de manera muy eficiente y en nuestro actual sistema estos dos rasgos ni se asoman, porque sólo mide conocimientos. El otro sistema es mucho más caro porque depende de la disposición de recursos desde las políticas públicas que el Estado debe contemplar”, manifestó. 

Necesidad de un sistema armónico

El ingreso a la universidad genera un “desajuste global”, dice el experto, ya que las etapas previas a la educación universitaria apuntan hacia otros enfoques.

“Ese desajuste global se tiene que mejorar para desarrollar un sistema educativo armónico que le permita a los estudiantes desarrollarse integralmente porque cuando egrese será un sujeto social. Si tuviéramos un acompañamiento previo los estudiantes no se cuestionarían en primer o tercer año de la carrera si sirven o no y no veríamos tanta deserción universitaria”, detalló.

Momento de tomar nota 

El experto asegura que es el momento indicado para tomar nota sobre la discusión que se está dando pero que los cambios no se pueden pensar “entre cuatro pares” mucho menos ejecutarlos sin la participación de todos los estamentos involucrados en el sistema educativo, en especial los estudiantes “porque son los protagonistas”. 

“Implica en cómo nosotros entendemos el concepto de institución escolar dentro del proceso de educación, en cómo nosotros entendemos y vemos el rol docente dentro del proceso de enseñanza del aprendizaje y cómo el estudiante participa en la deliberación del curriculum, que es implementado en la sala de clases y luego de eso, en cómo las instituciones de educación superior acogen y promueven el pensamiento crítico para que después el estudiante pueda ser un sujeto social capaz de responder las demandas del entorno”, cerró. 

Nuevas fechas 

El viernes el Consejo de Rectores (Cruch) ratificó las fechas y horarios en que se realizarán las pruebas de Matemáticas, Lenguaje y Comunicación y Ciencias.

El nuevo proceso contempla a quienes no pudieron dar las pruebas de Lenguaje y Matemáticas, la que será el 27 de enero. Mientras que quienes tengan pendiente el examen de Ciencias, deberán rendirlo el 28 de enero.

 

 

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